Entiendo el objeto contemplándolo desde ser cuerpo. Entendiendo su hegemonía y trabajándola desde esa posición contradictoria. Miro el cuerpo/objeto con la necesidad de atravesarlo desde nuevas lógicas, de entenderlo desde la incoherencia, la masa, la identidad y la subversión.
Durante los últimos tres años, me he identificado principalmente con la instalación y el trabajo escultórico. Propongo la experimentación y la diversidad de medios como metodología en sí misma, el encuentro con objetos abandonados o rechazados como activador. En mi territorio personal y artístico, atravieso la subversión de la identidad y la tradición. Rechazando el monopolio del pensamiento binario y la realidad hegemónica.
Miro a través del temblor, el estremecimiento, como un contexto, donde no significa miedo, sino cambio. Sinónimo de una reacción inesperada ante acontecimientos inminentes. Un temblor no solo del cuerpo/objeto o de la tierra, sino un temblor sociopolítico que inunda nuestra contemporaneidad y con el que trabajo desde la creación, un reactivo, un catalizador que crea grietas y pliegues. Entiendo el tremor como lo que nos acerca a la irreverencia desde la urgencia de cruzar, invitándonos a temblar con lo que nos rodea y a reconocer que todo tiembla, para acabar temblando en consecuencia. Entendiendo temblar como única forma de comprender nuestro contexto y el de lxs demás, que de alguna manera, se cruza con nosotrxs.
Partir del encuentro, casi romántico, con materiales aparentemente incompatibles, me hace comprender el cuerpo/objeto, para llegar a su descontextualización, entendiendo su identidad y ecología, así como el vacío posterior. La quietud dentro de la tensión y la expansión que le sigue. Confrontación, proceso, diálogo y deriva. Para mí, ese momento es donde el cuerpo/objeto, la materia, adquiere un significado colectivo dentro de su individualidad. Crear híbridos no binarios y ensayos tensionados.
En resumen, todo tiembla y menos mal que temblamos.
